—Me he pasado dos minutos—digo y no me deja continuar.
—En realidad fueron tres, pero te los perdono porque has quedado muy bien.
—Gracias. Ahora mi pregunta es, ¿de qué trata el trabajo que tengo que hacer? Porque no creo que solo tenga que acompañarlo y disfrutar de la fiesta como una invitada más.
—Me gusta que seas directa—sonríe con malicia—. Tienes carácter y eso me encanta, supongo que por lo que haz tenido que pasar te has vuelto así.
—¿Qué sabe de mí?
—De ti, lo sé todo Erin. Sé q