Anaís permanecía inmóvil frente a la ventana del coche, mientras los reporteros estaban entrevistando a su prima, quien, sin duda, disfrutaba de la atención. Estaba observando la ciudad que parecía seguir su curso ajena al caos que acababa de desatarse en su vida. Aunque su postura reflejaba calma, en su interior se libraba una tormenta de emociones. Frustración, confusión y un enojo abrasador latían en su pecho. Era una mezcla paralizante que le dificultaba pensar con claridad, pero al mismo t