Adam
Nada como una buena noche y volver a casa para descansar y tener un merecido descanso luego de satisfacer a una mujer como Stephanie que parece tener energías ilimitadas. Pero llega un momento, cuando ya estás solo, en el que sientes que ya aburre el no llegar a sentir nada más que una momentánea excitación. Toca seguir adelante, porque esa mujer no es hecha para mí, por fortuna. Lo prefiero así. No hay nada como la libertad.
Ver a Alex amargarse toda una vida por no poder tener a la mujer