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En realidad, mi corazón y mi orgullo estaban en el mismo sitio, en medio de mí y no podía ni reconocerme en el espejo. ¿Quién era esa mujer que se había enamorado y llenado del doctor Dante Mark? De sus mentiras, de su mal carácter y de sus insultos.
Ahora no se si me siento peor que una mujer que engaña, o como la basura que siempre seré para los ojos de ese hombre. Nunca seré una mujer propia de llevar su nombre o su apellido. Tal vez si fuera como la doctora Abby quizás lo sería, pero a