(11)
–¿Puede ser más infantil?–Le preguntó colmada, mientras frunzo mi ceño.
–Ve a dormir.–Me ordena, mientras yo empiezo a temblar.
–¿D–dormir? ¿Aquí?..–Ni yo misma podía imaginarme tal cosas.
–Puedes quedarte con el vago de afuera, pero será más cómodo quedarte aquí.–Él también luce desconcertado, mientras se escucha hablar.
–En realidad está actuando dulce.–Le digo moviendo mi boca.–Es extraño.–Murmuré mientras siento un escalofrío pasar por mi cuerpo.
–Señorita Jefferson, aprovéchese de que