Mundo ficciónIniciar sesiónBONITA CABEZA DE MEDUSA
Observo a Clarisa acostada en la cama, la sábana, blanca y con un tranquilizante aroma a lavanda, cubre su cuerpo y lo moldea con tosquedad. Respira con dificultad, ahogada por ese cáncer que consumió sus pulmones y le arrebató la vida de la que tanto disfrutaba llena de diversión y egoísmo.
Me cruzo de brazos y la veo toser, retorcerse y llorar de dolor. Nadie jamás podrá hacer nada







