Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos vio entonces: cuatro vehículos avanzando despacio por la carretera, cada centímetro de ellos brillando bajo el sol. No eran coches normales. Un Maserati Levante negro brillante iba justo en el centro. Todos los jeepneys, triciclos y motos de la carretera ya se habían apartado, con los motores al ralentí, dejándolos pasar. Ni un alma se atrevía a cortarles el paso.
Los coches se movían como realeza. Como si el mundo entero tuviera que detenerse y cederles el camino. Como si el pro






