Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Quieres fruta? Tengo uvas, manzanas, plátanos, santol…
Grasya miró a Helios, recostado contra el cabecero de la cama. El color iba volviendo poco a poco a sus labios y, aunque ella seguía pendiente de ayudarlo a moverse, él se veía claramente más fuerte, más despierto. Ya habían pasado varios días desde que despertó.—¿O solo tienes sed? ¿Leche? ¿Agua? ¿Jugo? Puedo prepararte lo que quieras ahora mismo.Helios sonrió, con esos ojos oscuros fijos en su rostro.






