82. Flores y sorpresas
Habían pasado dos meses desde que Javier le dio su ultimátum, pero decir que la dejó en paz sería una mentira. Al contrario, todos los días a partir de ese domingo, flores llegaban a su puerta, a su escritorio en la oficina, o incluso a los lugares donde tenía reuniones.
Rosas rojas, tulipanes, lirios… todos los arreglos acompañados de chocolates o pequeños regalos que eran un recordatorio constante de su presencia en su vida.
Sus compañeras de trabajo le lanzaban miradas cómplices, admirando e