83. Amenazas
A esa mujer, le acompañaba otra entrada en años, bastante sencilla y una adolescente. La chica la miró con curiosidad, pero los ojos de la primera la recorrieron de pies a cabeza con desdén, alertándola de inmediato.
La morena susurró algo al oído de la señora mayor, y esta se levantó junto a la joven, dirigiéndose hacia la salida.
Mientras la chica pasaba a su lado, le sonrió con timidez y le dijo adiós con la mano. Andrea, casi por reflejo, le devolvió el saludo. El gesto fue breve, pero en