81. Solo atrévete
Javier no podía quitarse a Andrea de la cabeza rechazándolo y el periódico en sus manos era solo una distracción para evitar que Cassandra, al entrar al apartamento, viera el torbellino de emociones en su rostro.
Pero apenas su hermana menor cruzó la puerta, el sonido de su risa llenó la habitación.
—¿Qué haces aquí?
—Leyendo, ¿no lo ves? —respondió Javier con indiferencia, acomodándose mejor en el sofá y colocando los pies sobre la mesa.
—Si leyeras, lo harías de manera correcta —dijo, conten