79. Amigas…
Andrea sintió que una ola repentina de calor se apoderó de su cuerpo. No podía respirar, como si el aire en la habitación se hubiera vuelto demasiado espeso después de esa pregunta.
—¿Novios? —repitió con un nudo en la garganta.
Despertó refugiada en su calor y creyó que por unas horas, tal vez, podría olvidarse de todo. Pero ahora, parecía un error.
Javier la miraba con intensidad y ternura, lleno de esperanza, y eso la aterraba más que cualquier cosa.
Se frotó las manos, sin saber qué más h