Arianna
No fue fácil recuperar el control sobre mis emociones. Sin embargo, no podía permitirme quedarme allí. De momento, lo importante, era salir del pasillo, antes de que alguien me viese con esos harapos.
Así que, me dirigí hacia los ascensores, esperando que no hubiese nadie. Por desgracia, la suerte no estaba de mi lado. Las puertas se abrieron y dentro, se encontraba una mujer.
Era un poco más alta que yo, su cabello rubio oscuro, caía por debajo de sus hombros y sus ojos eran de