—Yo tampoco lo sé ahora mismo, pregúntale tú —Laura se acomodaba la ropa mientras estiraba la mano para agarrar sus zapatos.
Santiago se adelantó, tomó los zapatos y se arrodilló para colocarlos junto a sus pies. —Levanta el pie, póntelos.
Samuel era un niño con mucha personalidad; si no quería hablar, no habría manera de sacarle información.
—Me voy. Si no regreso tarde, será porque la situación de Patricia es complicada. No me esperes, acuesta a nuestro hijo temprano —con la ayuda de Santiago,