—Ellos son buenos con todos menos contigo. ¿No has pensado que quizás ni siquiera seas su hija? —sugirió Patricia repentinamente.
Laura sonrió. —Yo también lo pensé antes, pero secretamente me hice una prueba de ADN. El resultado confirmó que efectivamente soy su hija.
Patricia sacudió la cabeza. —¡Padres como ellos son raros de encontrar!
—Sí, realmente lo son. Pero por suerte tuve a mi abuela, ella fue muy buena conmigo —si su madre hubiera tratado mejor a la abuela, su enfermedad no habría em