—Los otros niños no pueden tener tu madre. ¡A Abril le basta con tener a papi! —Miguel arqueó una ceja al oír a su hija.
Samuel lo pensó un momento.
—¿Y si mi mamá se hace tu madrina? Así serías mi hermana por juramento y podría llevarte a jugar.
Miguel fijó su mirada en el rostro de Samuel.
Cuando notó que Abril se parecía a él, sus amigos le dijeron que era normal que los niños se parecieran a quien los criaba, y no lo pensó más.
Después de todo, siendo una niña adoptada sin relación sanguínea