Laura se quedó contemplando a la pequeña, notando que sus ojos eran idénticos a los de Samuel. En ese instante, algo tocó la parte más sensible de su corazón.
Los recuerdos la inundaron como una marea, cada detalle de aquella vida que nunca llegó a conocer cortaba su corazón como un cuchillo. Pensando en aquella hija que perdió, sus ojos se humedecieron, conteniendo las lágrimas para no asustar a la valiente niña frente a ella.
Al verla así, Abril se llenó de confusión y preocupación. Se acercó