—¡No hay más que decir! ¡Haz lo que quieras! —Miguel colgó el teléfono.
Ya había dicho todo lo que podía decir, el resto dependía de que Manolo lo entendiera por sí mismo.
No podía tomar decisiones por él.
Al dejar el teléfono, el sueño se le había esfumado por completo.
Las palabras de Manolo aún resonaban en sus oídos.
Laura... ¿acaso no estaba mejor sin él?
Sacudió la cabeza, intentando borrar la imagen de Laura de su mente.
Sin embargo, cuanto más trataba de alejarla, más vívidamente aparecí