Si no escuchaba sobre Miguel y Jenny, su ánimo estaría bien.
Apenas llegó al elevador, las puertas se abrieron.
Jenny apareció frente a ella.
Laura se sorprendió muchísimo.
Qué coincidencia.
—Laura, ¿también viniste a verme? —Jenny se acercó, tomándola del brazo cariñosamente, hablando con dulzura como si fueran amigas íntimas.
Laura se soltó de forma discreta —Un cliente mío está hospitalizado, vine a ver su situación.
Inconscientemente, no quería que Jenny supiera de su abuela, por eso añadió