Laura se tambaleó.
Patricia la sostuvo con fuerza.
—Laura, ¿estás bien?
Laura le sonrió levemente y respondió —Doctor, haré lo posible por conseguir el medicamento. Ahora iré a ver a mi abuela.
Se marchó con Patricia.
El doctor observó su partida, suspirando profundamente.
Ella sabía que gastar dinero solo mantendría con vida a su abuela temporalmente, pero se negaba de manera obstinada a dejarla ir, ¡viviendo con tanto sufrimiento sin razón aparente!
El doctor no sabía que Laura no solo quería