Se escuchó una bofetada fuerte y clara.
En el pasillo, esa noche, el sonido resonó aún más.
La cara de Lucas giró hacia un lado. Después de unos segundos, levantó la mano, tocando su mejilla con incredulidad.
"¡Vaya, eso sí fue una buena bofetada!", dijo Lucas.
La mano de Gloria temblaba, pero sus ojos mostraban decisión. Sentía el dulce sabor de la venganza.
"Sr. Norman, disfrutas tanto de hurgar en las heridas de los demás. Ahora ya sabes cómo se siente. Duele", dijo ella.
Y sin decir más, se