Terminados los días de reposo, Libi volvió a su trabajo. A clases no había ido, no estaba en condiciones de pensar, probablemente congelaría el semestre con la esperanza de retomarlo algún día.
Su jefe le dio las buenas tardes con una mirada llena de compasión que le revolvió el estómago. Había sido él quien llamó a la policía aquel día mientras Josh, Luis y un cliente intentaban sacarle a Damien de encima.
Creyendo que al comenzar sus labores tendría menos tiempo para recordar aquel momento,