Con las manos en la cintura, Libi dio una vuelta sobre su eje.
—¿Me veo bien?
Espi asintió y eso era más que suficiente. Revisó el contenido de la mochila: yogur, cereal, una muda de ropa, pijama, un cuaderno de dibujos y el estuche.
—¿Vas a llevar algo más, Sofi?
Ella cogió su conejito de peluche y subieron al auto. Lucy les dio la bienvenida en su casa. Libi le entregó la mochila.
—Gracias por cuidarla.
—Ni hablar, nos la pasaremos genial en nuestra pijamada —estiró la mano y con Espi