Envolviéndose en la sombra, Radjhar observaba a uno de los periodistas enfrentándolo sin un ápice de miedo, sino más bien con fascinación. Las palabras de la joven resonaban constantemente en su cabeza, provocando un flujo de sangre en sus venas. Se había plantado frente a él como una leona protegiendo a su cría y, a pesar del miedo que pudo haber leído en sus ojos, su determinación resultó sorprendente, e incluso inquietante. Por más difícil que le resultara admitirlo, ella tenía razón. Hamil