José Luis siguió manejando y aunque se ve muy relajado, pero en el fondo siempre está preocupado por pensar en lo que hará si Clara Isabel no le cree y decide seguir con la estúpida idea de un divorcio.
— ¿Por qué me traes a la empresa? —preguntó ella, cuando se dio cuenta de que iban entrando al mismo estacionamiento privado del que salieron hace unas horas.
— Porque quiero mostrarte algo, esposa mía.
— Pero si no es hora de estar trabajando.
¡Ay no! Tú me has traído a que haga horas extras po