Hasta altas horas de la noche, Cipto aún no podía dormir en su cama. No dejaba de pensar en Sarah, cuya belleza daba vueltas en su cabeza. Además, la había visto en la televisión de la oficina, caminando con elegancia con un vestido hermoso y una sonrisa encantadora. Lo juro por lo que sea, el corazón de Cipto latía con fuerza al verla.
"Estar embarazada y aún así lucir esbelta, hermosa y sensual." Incluso Cipto recordaba la última vez que logró forzarse a tocar a Sarah y sentir la dulce miel q