"¿Estás ocupado hoy, cariño?" preguntó Sarah, quien en ese momento estaba ajustando la corbata azul en el cuello de su esposo.
"Puedes preguntarle todo a Dina", respondió él.
"Pero quiero que seas tú quien me responda directamente. ¿Qué tan difícil es?" Sarah comenzó a molestarse.
Tal vez estaba cansada, porque últimamente su estado de ánimo había estado un poco desordenado y se irritaba con facilidad. Además, estaba el comportamiento absurdo de mamá María, que siempre buscaba problemas con ell