"¿Dónde está Sarah? Sáquenla de aquí. ¡Esa mujer egoísta solo piensa en sí misma!" Cipto, sin vergüenza alguna, siguió atacando a Sarah en el vestíbulo.
Sarah bajaba en el ascensor y, justo cuando las puertas se abrieron, Cipto la agarró del brazo y comenzó a recriminarle una serie de errores inventados por él mismo. Todo porque aún quería quedarse con la casa para su futura esposa e hijo.
"Señor Cipto, si quiere una casa, cómprese una usted mismo. ¿Por qué anda rogando por una que ya fue repar