—Aunque es un Alma Blanca, me parece que es muy guapo —dijo una chica a sus amigas—. Miren su cuerpo, está tonificado, es alto y tiene un rostro hermoso.
—Sí, es verdad. Además, su expresión es bastante seria —opinó otra—. Wao, qué guapo. No importa que sea un Alma Blanca, es guapo y eso es lo que importa.
—Miren su altura, lo hace ver imponente.
—Y miren su marca, tiene dos plumas, es de nivel superior.
—¿Qué hace aquí?
—Debe ser modelo, eso es obvio. Debieron llamarlo.
—Ojalá en la sesión de