Capítulo 77

Cuando Hiz llegó a la habitación, encontró a Dober durmiendo como piedra, llegó a escucharle un ronquido.

—¿Tan cansado está? —musitó mientras se acostaba a su lado.

Lo observó dormir; hasta cansado y con ojeras se seguía viendo tan guapo. Sus labios eran de un rosado oscuro y le parecieron provocativos.

Se acomodó en la cama y se arropó con las sábanas.

La mañana

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