Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Hiz llegó a la habitación, encontró a Dober durmiendo como piedra, llegó a escucharle un ronquido.
—¿Tan cansado está? —musitó mientras se acostaba a su lado.
Lo observó dormir; hasta cansado y con ojeras se seguía viendo tan guapo. Sus labios eran de un rosado oscuro y le parecieron provocativos.
Se acomodó en la cama y se arropó con las sábanas.
La mañana







