—Vi los cuerpos —informó Ben sentado en la cama con las piernas subidas al colchón.
Hiz rebuscaba en el escaparate de madera unas sábanas, tenía que ponerse de puntitas para poder sacar del fondo la manta con la que Ben siempre se arropaba cuando pasaba la noche en la casa.
—Pero los vi cuando venía hacia acá —aclaró con tono apresurado—. Por eso tu mamá me dijo que me quedara —Ben siempre justificaba el hecho de pasar la noche allí.
La joven volteó a verlo. Ahí, en la intimidad de la habitació