El día anterior - al salir de la oficina.
Las sombras del anochecer comenzaban a colarse por los ventanales de mi oficina cuando decidí marcar su número. Llevaba horas dándole vueltas a la idea. A cada intento de enfocarme en los contratos, en las proyecciones, en cualquier cosa que no fuera Ivy, le seguía el mismo resultado: mi mente regresaba a ella. Su rostro pálido, el modo en que sus ojos se apagaban a ratos, los silencios que no eran propios de ella. Todo eso se había convertido en un pes