No me había preparado para esto. No había forma de preverlo, ni de anticiparlo, ni de imaginar que algo así podría cambiarme el mundo en cuestión de segundos. Ivy estaba sentada frente a mí, con las manos juntas sobre su regazo, la mirada baja, los labios temblorosos. Algo dentro de mí ya sabía lo que iba a decir, pero aún así, cuando sus palabras finalmente salieron, fue como si el tiempo se detuviera.
—Estoy embarazada.
Fue un susurro. Un murmullo que se deslizó entre nosotros como una bomba