El auditorio estaba lleno, y la luz de los reflectores hacía que el calor pareciera intensificarse con cada minuto que pasaba. Sin embargo, cuando tomé el micrófono y di el primer paso hacia el centro del escenario, sentí cómo el peso de los nervios comenzaba a disiparse. Este era mi momento, y estaba decidida a demostrar que Hart Tech merecía estar en este espacio. Todo se reducía a este momento, a este espacio, y a las palabras que estaba a punto de compartir.
Había repasado esta presentación