Atravesé las puertas del edificio y el sonido de mis tacones resonó en el lobby vacío. La familiaridad del lugar me trajo una sensación de calma. Al final del día, más allá de las tensiones externas, Hart Tech era mi refugio, un espacio que había construido desde cero, que me pertenecía y donde sabía que podía liderar con seguridad.
Al caminar hacia el ascensor, pensé en mi equipo, en las largas jornadas que todos habíamos compartido, en las noches de ideas improvisadas y en los problemas que h