Abrí los ojos al mismo tiempo que Ashen se ponía rígido a mi lado. Fue como si algo —una vibración imperceptible— hubiera atravesado la cueva y despertado a los tres al unísono. El aire, que hacía un momento estaba tibio por el fuego, pareció enfriarse de golpe.
Ashen reaccionó antes que cualquiera. En un solo movimiento fluido, se incorporó y giró hacia la entrada, adoptando esa postura que conocía tan bien: ligeramente inclinado hacia adelante, listo para saltar, cada músculo despierto, la re