POV de Tania
Toqué el timbre tres veces antes de que Rosa finalmente abriera la puerta. Tenía el cabello hecho un desastre y llevaba una sudadera muy holgada.
—Pareces alguien a quien acaban de dejar por mensaje de texto —dije, pasando junto a ella.
—Estaba durmiendo.
—Exacto. ¿Quién duerme hasta las diez de la mañana?
Bostezó y se rascó la cabeza.
—Tuve una noche larga.
—Tú siempre tienes noches largas —dije, dejándome caer en su sofá—. Vamos. Nos vamos de compras.
—No.
—Sí.
—Tengo un paciente