Finalmente, después de una tensa lucha interna, una decisión se solidificó en su mente. "No debería enredarme con mi jefe".
Armándose de valor, Beth contestó la llamada.
—Hola.
—Beth, aún no has regresado —la voz de Ryan crepitó a través del teléfono, teñida de preocupación—. ¿Está todo bien allí?
Beth exhaló un pequeño suspiro ante la perspectiva de que no estaba llamando para una cita de almuerzo, meramente preocupado por su paradero.
—Señor... —Beth comenzó, enfatizando sus formalidades—. En