Mundo de ficçãoIniciar sessãoZaya salió finalmente del agua, ella sonrió y supe que había vuelto a ser la misma. Iris le dijo del desayuno y después de cambiarse de ropa, se sentó a acompañarnos.
_ ¿Te gusta el sitio? _ preguntó Iris _ esté chalet lo di a hacer, al igual que la presa en la que acabas de nadar.
_ Ya veo, el sitio es hermoso, se puede estar en sana paz.
Nosotros desayunamos tranquilamente, Zaya le ayudó a Iris y yo me quedé en la terraza, el viento me acariciaba el rostro sutilmente, resp







