52. Cruel realidad
Patrick ya no podía contenerse, el dolor le superó y frustrado al verse sentado en una silla de ruedas gritó — ¡No Alexa, tu no amor, me dijiste que nunca me dejarías sólo, que empezaríamos una nueva historia!— , y se dejó caer de la silla.
Era desgarrador, todos a su alrededor no podían evitar sentirse apenados, para Patrick no era importante las miradas de los curiosos sino el dolor de haber perdido al amor de su vida y a su hijo no nato.
— Señor, lo siento tanto— , dijo el policía ayudándolo