33. Enemiga declarada
Todos observaban sorprendidos a Elaine, su reacción era completamente fuera de lugar y sospechosa, — ¿Por qué hiciste eso mamá?, ¿Que contenía la taza de té?
— Nada malo por supuesto— , respondió para ganar tiempo.
— Entonces explica, ¿Qué pensabas darle?
— Solo me tropecé y nada más, ¿para que buscar más explicaciones?
— Sabes bien, que no es un accidente que me tumbaras la taza de la mano.
— Seré honesta, le había colocado un poco de medicina para el dolor que indicó el doctor.
— ¿Por qué?
—