12. El eco de su corazón
Alexa le dió mil vueltas al asunto pero no había nada más que hacer, no podía dejarlo con la ropa mojada por mucho tiempo o se enfermará.
Patrick observó divertido a su esposa que parecía perdida en sus pensamientos, — Entonces, ¿Qué te preocupa de que Nana no esté si no es caer ante mis encantos?, dilo y ya, que no me voy a espantar.
— Es que… tendré que cambiarte la ropa yo y…
— ¿Vas a verme desnudo?
— Aja.
— Pues no es como si fuera la primera vez que me vieras desnudo, además estoy segu