Capítulo 75
El atardecer de la terraza comenzaba a devorar los últimos restos de luz, envolviendo a la pareja en una atmósfera de sensualidad y pecado que hacía que la piel de Emma vibrara de una forma desconocida. Ella se sentía sexy, poderosa bajo el escrutinio de esos ojos grises que la desnudaban mucho ante