Capítulo 40
Angélica no perdió el tiempo en mostrarse incómoda ni sorprendida. Al contrario. Su sonrisa fue amplia, casi perfecta. Tomó a Catalina del brazo con elegancia y dio un paso al frente antes de que Emma pudiera reaccionar.

—Robert Campbell, qué gusto —expresó con naturalidad impecable, como si hubier
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