24. Sin libertad de elegir
CRYSTAL
Odio, asco y desprecio fue lo que vi en sus ojos, tan puro y desmedido como nunca lo había visto antes.
—Te quiero fuera de mi habitación por los próximos segundos, Crystal. No me importa cómo mierd4 lo harás, pero lo haces. Soporté que estuvieras aquí por muchos días, pero ya no más.
—Si me odias tanto, ¿por qué no me dejaste morir?
—Porque necesito utilizarte para romper mi maldición y, una vez que eso pase, me desharé de ti. Ese es tu único propósito, porque no me sirves para nad