18. Mal presentimiento
CRYSTAL
Los ojos de Eder se oscurecieron, sus garras se clavaron en el asiento aterciopelado y un gruñido amenazante salió de su garganta, exponiendo nuestros cuellos.
Estaba claro que esa noticia no le había gustado; ahora solo falta saber si la tomará en mi contra por esto, aun sin yo ser la culpable.
—¡Maldición!, ¿puedes hacer algo?
—Puedo cubrirlo; será temporal, al menos hasta que lleguemos a la manada de mis hermanas.
—Hazlo, no me voy a arriesgar a que venga por ella. No la va a tener d