POV de Rafe
Incluso Jason, que siempre había sido reacio a tocar a esa perra, finalmente habló, con un tono burlón.
—Kaizan, como ves, somos cinco. Y cada uno de nosotros planea tomarse su dulce tiempo follándola, disfrutándola y preñándola con tantos cachorros como queramos.
Su mirada descendió bruscamente, fijándose entre las piernas de Kaizan.
—Para cuando terminemos, quién sabe cuántas décadas habrán pasado. Dudo que tu polla siquiera siga funcionando.
—Y para que quede claro, no compartimo