Caine
El silencio era lo peor. Habían pasado dos días, dos largos y sofocantes desde que rompió el vínculo y salió de mi habitación como si yo no fuera nada, y lo sentía.
Aunque deseaba no haberlo hecho, pero con cada segundo que pasaba, la ausencia de ese pequeño vínculo entre nosotros empezaba a volverme aún más loco.
Antes, incluso cuando fingía no recordarlo, había algo bajo la superficie. Un zumbido, un pequeño tirón, un latido e incluso un hilo que podía sentir si me concentraba lo sufici