ERYNDRA
El corazón de Eryndra latía con fuerza en su pecho, el sonido era lo único que rompía el silencio en aquella habitación.
Estaba loca. Estúpida. De hecho.
Pero prefería arriesgar su vida antes que permanecer encogida en su cama pensando en su madre y su pequeño hermano siendo torturados.
Su antiguo entrenador secreto en su manada era el jefe de la guardia; su entrenamiento clandestino era duro y ocurría de vez en cuando, y cuando su padre los descubrió una tarde, les prohibió continuar.