La única vez que se sintió conmovido fue hace un año, cuando su coche pasó por una iglesia y se encontró casualmente con Valeria. Su radiante sonrisa quedó profundamente grabada en su mente.
Muchas noches, en sus sueños, veía aquel rostro, deseando mantenerla a su lado, para acompañar su soledad.
Pero esa chica, después de todo, no le pertenecía.
Ella era joven y brillante como el sol de la mañana, merecía a alguien mejor. Y él, ya no tan joven, nunca le había dado recuerdos felices.
…
Valeria p